
En el día de hoy y coincidiendo con la conmemoración del primer siglo de la muerte del pintor Vicente Cutanda y Toraya, ha sido inaugurada en el Museo de Santa Cruz una interesante exposición sobre la obra de este artista, pieza clave en el panorama cultural español de finales del XIX y comienzos del XX.
Para la misma, nuestra Real Academia ha cedido la notable obra titulada Fuera de Combate (1895) que en su día Cutanda donó a la institución.
No en vano, Vicente Cutanda fue uno de los académicos fundadores de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo.
Con esta exposición, promovida por nuestro académico correspodiente Francisco García Martín —tristemente fallecido el pasado verano, antes de haber podido ver el resultado de este trabajo—, Toledo salda una de sus más importantes deudas pendientes con este pintor, nacido en Madrid en 1850 y especialmente renombrado por sus escenas de trabajadores, como Una huelga de obreros en Vizcaya (Museo del Prado), que le valió la Medalla de Primera Clase en la Exposición Internacional de Madrid de 1892.
Alumno de la Escuela Especial de Pintura de Madrid entre 1868 y 1870, Cutanda adquirió una temprana relación con Toledo, convirtiéndose en 1884 en profesor de Dibujo de su Sociedad Cooperativa de Obreros. En 1887 dio ya sobrada muestra de su talento al obtener la Medalla de Tercera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid con la obra A los pies del Salvador (Museo del Prado). Poco después tuvo la oportunidad de instalarse en Roma merced a una beca de ampliación de estudios en el Regio Instituto de Bellas Artes.
Asiduo articulista e ilustrador en periódicos y revistas de toda España, como Blanco y Negro y El Liberal, durante la última década del siglo XIX continuarían sus reconocimientos, como el Gran Diploma de la Exposición de Bellas Artes de Barcelona y otros premios y medallas en Bilbao, Alicante y Gijón, entre otras importantes ciudades. En 1896 obtuvo un Premio de Primera Clase en la Exposición de Bellas Artes de Barcelona, así como el Diploma de Cooperación de la Diputación Provincial de Madrid.
En 1900, con cincuenta años, fue nombrado profesor numerario de Dibujo del Instituto de Segovia (1900), destino al que seguiría una plaza en Logroño y la dirección de su Escuela de Artes e Industrias. Al año siguiente volvió a Toledo, como profesor de estudios especiales de Dibujo y Composición Decorativa, convirtiéndose posteriormente en profesor de Dibujo Artístico y director de la Escuela de Artes. Fue en 1910, al tiempo que obtenía un nuevo reconocimiento: un Diploma de Primera Clase en la Exposición Nacional de Arte Decorativo de Madrid.
Miembro de honor y vicepresidente del Círculo de Bellas Artes de la capital española, ingresó como correspondiente en la Real Academia de San Fernando en 1911.
En 1916 se convirtió en fundador y académico numerario de la Real Academia de Bellas Artes y Ciencias Históricas de Toledo (medalla XIII), de la que fue su primer censor. Aportó tres trabajos de interés al Boletín de esta institución, relacionados con las iglesias de San Miguel el Alto, San Lorenzo y San Andrés.
Posee obra en pinacotecas nacionales e internacionales, como la Sala Sobieski de los Museos Vaticanos, donde se expone su Santa Teresa en éxtasis. El Museo de Santa Cruz de Toledo alberga La Virgen Obrera, una de sus obras más conocidas.
Falleció en Toledo el 10 de diciembre de 1925.
La exposición, organizada por la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, a través de la Fundación Impulsa, con la colaboración de la Asociación Museo de Santa Cruz Vivo, puede admirarse hasta el próximo mes de marzo de 2026.




